Plan Pastoral 2018-2019

La propuesta agustiniana para el curso 18-19 presenta, con su lema “Tienes una misión”, un doble sentido de forma intencionada.

Por un lado, pretende ser respuesta a la llamada común a la santidad que nos presenta el Papa Francisco a través de la reciente Exhortación Apostólica Gaudete et Exsultate. En este sentido, hablamos de la misión como la aventura de descubrir la propia vocación, al estilo de “los santos de la puerta de al lado” (GE 7), que no es sino un camino de santidad: cada santo es una misión y nuestra misión es ser santos.

Desde esta perspectiva también tenemos muy presente el sínodo de los obispos de octubre de 2018 sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Deseamos que nuestra propuesta agustiniana lleve a todos sus destinatarios, y en particular a nuestros jóvenes, a descubrir la llamada personal de Dios a una vida en plenitud.

Por otro lado, la identidad misionera es un rasgo propio de nuestra Orden. Los agustinos estuvieron entre los primeros evangelizadores de América y Asia en el S. XVI. Hoy somos herederos de los incontables misioneros agustinos, religiosos y laicos, que han salido de su tierra para llevar la buena nueva de Jesucristo a los pobres y alejados. Asumiendo esa herencia seremos fieles a nuestra misión.

Objetivos:

  • Descubrir la común vocación a la santidad, que se especifica en las diferentes propuestas de sentido que se presentan en el seno de la Iglesia y, en particular, de la familia agustiniana.
  • Fomentar en los jóvenes una vivencia de la fe que se entienda como una propuesta de vida alegre y sugerente desde los valores agustinianos, promoviendo en ellos el discernimiento vocacional.
  • Reforzar nuestra identidad misionera agustiniana, tendiendo puentes con los pueblos donde los misioneros agustinos llevan hoy el evangelio y promoviendo una creciente sensibilidad hacia las personas necesitadas del evangelio de la vida.
  • Articular una propuesta pastoral atractiva, valiente y audaz, que tenga presente las necesidades de los hombres y mujeres de nuestro tiempo y nos lleve a una auténtica evangelización en todos los lugares donde los agustinos estamos presentes.

Valores que sustentan la propuesta:

  • Interioridad: el camino hacia la madurez personal pasa por el conocimiento de la verdad que habita en lo más profundo del propio ser, evitando la dispersión del corazón en cosas insustanciales y vacías. El camino de la interioridad nos lleva al descubrimiento de la propia vocación.
  • Libertad responsable: cuando el ser humano se descubre dotado de una capacidad natural de elección, puede llegar a asumir como propias las decisiones que le llevan a vivir según el bien. Desde la espiritualidad agustiniana, la libertad es imprescindible para ser fiel a la vocación a la que hemos sido llamados y vivirla como misión en el mundo.
  • Amistad: en San Agustín, se trata de un valor esencial en el seguimiento de Jesucristo. Pocas personas en la historia de la humanidad habrán vivido con tanta intensidad la amistad como el Santo de Hipona. Y para nosotros, como agustinos, hablar de misión es hablar de un quehacer en el que los amigos resultan imprescindibles.
  • Amor: se trata de la sustancia de la vida cristiana. Uno comprende la propia misión cuando se experimente amado sin condiciones por el Padre y, desde esa experiencia, se siente enviado a encarnar ese amor divino en la propia existencia.
  • Solidaridad y comunión: el espíritu comunitario cristiano tiene su fuente en el amor, que lleva a anteponer las cosas comunes a las propias. Para los agustinos, la dimensión comunitaria del ser humano es irrenunciable, lo cual conlleva: a) que la propia misión parte de la comunidad y con ella se desarrolla; b) que dicha misión nos lleva hasta los confines del mundo, allá donde la comunidad humana sufre y necesita del evangelio.